Adolescencia: cómo se ve a los jóvenes o el adultocentrismo en la sociedad
Podríamos muchas veces pensar y utilizar la palabra "adolescencia" o "adolescente" y siempre estaremos pensando en el mismo grupo: las personas entre los trece o catorce años hasta entrados los veinte años, esto siguiendo la noción que el inglés nos puede entregar respecto a este grupo (teenager), que claramente hace referencia a la edad de los individuos, sin embargo el término que utilizamos en el castellano está repleto de significado y este revela una realidad por lo menos alarmante respecto a lo que el grupo mayormente dominante piensa respecto a los adolescentes.
De hecho la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que esta es una etapa de transición que tiene gran importancia en la vida del ser humano, ya que en esta se consolidan muchas de las creencias y cambios que marcarán la vida adulta, este período podría extenderse desde los diez años hasta casi los veinte años, incluso algunos más atrevidos afirman que podría durar hasta los veinticinco años, ya que es una fase vital de crecimiento físico, emocional, psicológico y social, lo que claramente no es un proceso menor. Aún así, admito que me llama la atención que una etapa de transición pueda llegar a extenderse hasta por quince años, me atrevo a ponerlo en duda, ya que hace ver como si lo realmente importante no fuera el proceso en sí mismo, sino que la "finalidad" de este: el convertirse en un adulto, lo que me lleva al siguiente punto: ¿podría ser que social y culturalmente nos incomode este período trascendental en la vida? Voy a ahondar más en esto.
Desde hace un tiempo cuando pienso en los conceptos de adolescencia y adolescente se me viene a la mente un pequeño texto que leí alguna vez en un libro escolar durante la enseñanza media, en ese artículo el autor enfatiza en el origen o en la etimología de ambas palabras: la adolescencia es ese estadio de la vida en el que el ser humano sufría distintos y significativos cambios en su forma de ser y de actuar y esos cambios se encarnaban en los cuerpos. El adolescente "adolece" como si su crecimiento fuese algún síntoma de una enfermedad o bien como si fuese una especie de metamorfosis en el que las personas pasan de ser orugas a pupa y luego a mariposas.
Ahora hay que tocar otro punto importante y que señalé en el título, ¿qué es el adultocentrismo? Para comenzar debemos comprender que el adultocentrismo es un tipo de hegemonía (supremasía de cualquier tipo) en que la edad tiene un rol decisivo, es la prevalencia de las personas adultas por sobre los niños y niñas y que se extiende hasta a los adolescentes y los jóvenes. Klaudio Duarte en el DiarioUChile señala “lo que podría ser una buena disposición humana para establecer relaciones democráticas, se transforma más bien en un cuidado y una protección que le otorga a ese sujeto, niño, niña o joven, que es cuidado, una condición de vulnerable, de dependiente, de incompleto. ¿Cuándo estarían completos? ¿Cuándo podrían valérselas por sí mismos? Cuando sean adultos. Por eso nosotros hablamos del ‘adultocentrismo’; porque es una construcción que lleva a reforzar la idea de que son los adultos los que saben o los que pueden controlar y dirigir”.
Es desde esta percepción de vulnerabilidad, dependencia y el hecho de que aparentemente los menores o los jóvenes no están completos, ha marcado y establecido las normas sociales en las que estos grupos se han relacionado con los adultos e incluso ha marcado una suerte de jerarquía entre ellos: el grande debe proteger al pequeño, es su deber social y moral. Incluso el concepto de infancia nos refiere a lo que histórica y culturalmente ha significado, ya que el término actual proviene del latín "el que no habla", demostrando claramente el rol asignado a los menores en el imaginario público: los niños y niñas no se involucran en nada, no opinan de nada, dejan que los adultos se encarguen.
¿Pero realmente los niños y los jóvenes han sido los que no hablan y lo que no se involucran? Yo me atrevería más bien a decir que han sido ignorados e incluso acallados. Ante la creencia (contradictoria a mí parecer) de que los "jóvenes son la esperanza del mañana" se da a entender - muchas veces dentro de un contexto -claramente que en el hoy, en el presente, la opinión, las preocupaciones y los intereses de esta "población de la esperanza" no tienen validez, no porque sus posiciones estén mal argumentadas, sino porque dentro de esta sociedad adultocentrista es prácticamente inconcebible que una persona joven, una niña que lucha por la conciencia climática o por la educación de las niñas o los estudiantes secundarios que cuestionan el sistema, puedan tener algo de razón ya que no tiene la experiencia exigida para validar su postura.
¿Cómo se refleja esto en la educación?
Durante los últimos años el sistema educativos de Chile ha pasado por distintos momentos en el que los jóvenes y adolescentes han exigido cambios consistentes y no solo en lo que respecta al sistema educativo. Por ejemplo durante los años 60' los estudiantes secundarios y universitarios se movilizaron y organizaron con el fin de lograr una reforma que apuntaba a la democratización del sistema educativo, especialmente en el contexto universitario, que de hecho dio origen a uno de los mayores cambios que se han llevado a cabo en nuestro país respecto al sistema y que marcó un antes y después en la historia de la educación, que es la denominada Reforma Universitaria de fines de la decada del 60'.
Otro movimiento social que ha sacudido a la sociedad chilena ha sido la Revolución Pingüina que tuvo lugar durante el año 2006 y que incluso durante las movilizaciones estudiantiles del 2011 tuvieron una gran influencia. De hecho las marchas llevadas a cabo en el contexto del 2006 tuvieron como consecuencia la reflexión masiva respecto al acceso a la educación, la calidad de la misma, el proceso de privatización que había sufrido, y aunque a corto plazo fueron pocas las "ganancias" del movimiento, si resurgió y se revalorizó los movimientos sociales y políticos de los estudiantes secundarios, que durante el periodo posterior al retorno a la democracia, los jóvenes y adolescentes eran encasillados generalmente como una población apática a cualquier proceso de participación política y social.
En el 2011 también se inició un movimiento estudiantil que tuvo incluso más fuerza que la Revolución Pingüina y que se extendió por más de dos años y que tuvo su desenlace el 2013, es más, sus repercusiones se dejaron sentir hasta poco antes del Estallido Social, ya que empoderó aún más a las colectividades estudiantiles, fueran universitarias o secundarias, de la ubicación geográfica de las instituciones y tomaron además nuevas formas y matices, impregnandose de ideas y creencias como lo son el feminismo, los movimientos a favor de los pueblos indígenas, de los colectivos LGBTIQ+, el ambientalismo y ecologismo, entre otras, que además ayudaron a repensar la pedagogía en el país.
Referencias:
https://www.who.int/maternal_child_adolescent/topics/adolescence/dev/es/
http://www.rexe.cl/ojournal/index.php/rexe/article/view/268
https://radio.uchile.cl/2017/11/03/adultocentrismo-la-eterna-dictadura-que-pesa-sobre-los-ninos/
http://historiaeducacionchile.blogspot.com/2010/06/revolucion-pinguina.html





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